Los accidentes de trabajo siguen aumentando, algo no funciona.
Los últimos datos del Observatorio Estatal de Condiciones de Trabajo del INSST vuelven a poner cifras a una realidad que no puede normalizarse: 581 personas han muerto en accidentes de trabajo durante la jornada laboral en España en el periodo comprendido entre agosto de 2025 y julio de 2026.
El índice de incidencia se sitúa en 2.525 accidentes con baja por cada 100.000 personas trabajadoras, un 1,8 % menos que en los doce meses anteriores. La reducción es positiva, pero detrás de las estadísticas continúan existiendo accidentes graves, familias afectadas y trabajadores y trabajadoras que no regresan a casa después de su jornada.
Grandes diferencias entre territorios
Los datos del INSST muestran además importantes diferencias territoriales. Navarra presenta el índice de incidencia más elevado, con 3.837 accidentes por cada 100.000 trabajadores, seguida de Baleares (3.677), La Rioja (3.155) y Castilla-La Mancha (3.146).
En Cataluña el índice se sitúa en 2.344 accidentes por cada 100.000 trabajadores, ligeramente por debajo de la media estatal. Sin embargo, registra 87 accidentes mortales en jornada durante los doce meses analizados.
En números absolutos, Andalucía registra 103 accidentes mortales, Cataluña 87, Comunidad Valenciana 60, Madrid 55 y Castilla-La Mancha 49. En el conjunto de España son 581 muertes laborales en apenas doce meses.
La prevención no puede quedarse en el papel
Desde una perspectiva sindical, estos datos deben servir para exigir algo más que estadísticas y declaraciones institucionales.
La evaluación de riesgos tiene que responder a las condiciones reales en las que trabaja la plantilla. Los protocolos deben poder aplicarse realmente. Los equipos y vehículos deben mantenerse en condiciones seguras. Los riesgos derivados del calor, la carga física, el tráfico, la maquinaria, los productos químicos, los turnos o los factores psicosociales deben prevenirse antes de que produzcan daños.
Esto cobra especial importancia en sectores como limpieza viaria, recogida de residuos, jardinería y otros servicios esenciales, donde las plantillas trabajan diariamente en la vía pública, junto al tráfico, con maquinaria y vehículos, expuestas a temperaturas extremas y realizando trabajos físicamente exigentes.
La prevención también es acción sindical
Cada accidente debe investigarse. Cada deficiencia comunicada debe corregirse. Y cuando una empresa conoce un riesgo y no adopta las medidas necesarias, la representación de los trabajadores debe disponer de todos los instrumentos legales y sindicales para exigir responsabilidades y conseguir que se actúe.
Los delegados y delegadas de prevención, los comités de seguridad y salud y las secciones sindicales tienen un papel fundamental: vigilar, documentar, denunciar y exigir medidas preventivas reales.
Las cifras pueden descender de un año a otro, pero mientras sigamos contabilizando centenares de muertes en el trabajo no podemos hablar de un problema resuelto.
La salud laboral no es un trámite administrativo. La prevención es un derecho de la clase trabajadora y garantizarla es una obligación empresarial.
Fuente: Observatorio Estatal de Condiciones de Trabajo — Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Datos provisionales correspondientes al periodo agosto de 2025-julio de 2026.
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